El Ministerio de Salud promueve el bienestar integral —físico, mental, emocional, social y espiritual— como parte de una vida plena y de servicio. Reconoce la salud como un don de Dios y el cuidado del cuerpo como una oportunidad para honrarlo.
Ofrecer educación, orientación y actividades que ayuden a los miembros y a la comunidad a adoptar hábitos saludables, prevenir enfermedades y comprender la relación entre salud, esperanza y vida espiritual.
El ministerio impulsa un estilo de vida equilibrado, basado en principios bíblicos y en prácticas preventivas: alimentación saludable, actividad física, descanso, agua, luz solar, aire puro, temperancia y confianza en Dios.
Por medio de ferias de salud, cursos, campañas y acompañamiento, la iglesia busca aliviar el sufrimiento y acercar recursos prácticos de bienestar a la comunidad.