La comunidad de miembros
Es la base de la organización. Sus miembros se reúnen para adorar, estudiar la Biblia y servir; además eligen a los dirigentes y a la junta de la congregación.
La Iglesia Adventista del Séptimo Día se organiza para que sus miembros participen en las decisiones y para que congregaciones de todo el mundo colaboren en una misma misión.
La autoridad comienza en los miembros, quienes eligen dirigentes locales y delegados que los representan en los niveles regionales y mundiales.
Es la base de la organización. Sus miembros se reúnen para adorar, estudiar la Biblia y servir; además eligen a los dirigentes y a la junta de la congregación.
Agrupa las iglesias de una zona geográfica. Brinda acompañamiento pastoral y administrativo, coordina ministerios, educación, evangelización y otros recursos para las congregaciones.
Reúne varias Asociaciones o Misiones de un territorio más amplio. Facilita la cooperación, la representación y los proyectos que abarcan más de un Campo local.
Coordina y supervisa grupos de Uniones dentro de una región mundial. Una División no es una iglesia independiente ni un nivel constitutivo separado: es una oficina regional de la Asociación General.
Es la expresión mundial de la Iglesia Adventista. Coordina la misión global y reúne representantes de todo el mundo en su Congreso, celebrado ordinariamente cada cinco años.
El Manual de la Iglesia reconoce cuatro niveles constitutivos: iglesia local, Campo local, Unión y Asociación General.
En el funcionamiento cotidiano suele mostrarse también la División entre la Unión y la Asociación General, porque actúa como la oficina de esta última para una región del mundo.
Cada nivel amplía la colaboración y la representación sin reemplazar la vida y la misión de la iglesia local.