Despertar y estudio bíblico
En un contexto de renovado interés por las profecías, creyentes de distintas iglesias estudiaron especialmente Daniel, Apocalipsis y la promesa del regreso de Cristo.

La Iglesia Adventista del Séptimo Día nació de cristianos que estudiaron intensamente la Biblia durante el despertar religioso del siglo XIX.
Su identidad quedó vinculada a dos convicciones que aún orientan su nombre y misión: la esperanza en la segunda venida de Jesucristo y la observancia del sábado bíblico como séptimo día.
En un contexto de renovado interés por las profecías, creyentes de distintas iglesias estudiaron especialmente Daniel, Apocalipsis y la promesa del regreso de Cristo.
Después de que no ocurriera el acontecimiento esperado, un grupo evitó abandonar su fe y examinó nuevamente la Biblia para comprender el error de interpretación.
El estudio compartido consolidó enseñanzas como el ministerio de Cristo en el santuario celestial, el sábado, el estado de los muertos y la segunda venida.
Las congregaciones se organizaron formalmente como Iglesia Adventista del Séptimo Día para sostener mejor la misión, el ministerio y la cooperación entre iglesias.
La predicación, las publicaciones, la educación, la salud y el servicio humanitario llevaron el mensaje adventista a numerosos pueblos, idiomas y culturas.
José Bates, Jaime White y Elena G. de White estuvieron entre quienes ayudaron a articular la fe, organizar la Iglesia e impulsar una visión mundial de evangelización, publicaciones, educación y salud.
La historia adventista no pertenece solamente a sus pioneros. Continúa en cada comunidad que estudia la Biblia, anuncia a Cristo y sirve con esperanza.