Nuestra Historia

Comunidad adventista reunida alrededor de la Biblia
Un movimiento bíblico mundial

Una historia marcada por la esperanza

La Iglesia Adventista del Séptimo Día nació de cristianos que estudiaron intensamente la Biblia durante el despertar religioso del siglo XIX.

Su identidad quedó vinculada a dos convicciones que aún orientan su nombre y misión: la esperanza en la segunda venida de Jesucristo y la observancia del sábado bíblico como séptimo día.

Hitos de nuestra formación

Del estudio bíblico a una misión global

Siglo XIX

Despertar y estudio bíblico

En un contexto de renovado interés por las profecías, creyentes de distintas iglesias estudiaron especialmente Daniel, Apocalipsis y la promesa del regreso de Cristo.

1844

Una expectativa que exigió volver a estudiar

Después de que no ocurriera el acontecimiento esperado, un grupo evitó abandonar su fe y examinó nuevamente la Biblia para comprender el error de interpretación.

Años siguientes

Convicciones que dieron identidad

El estudio compartido consolidó enseñanzas como el ministerio de Cristo en el santuario celestial, el sábado, el estado de los muertos y la segunda venida.

1863

Organización oficial

Las congregaciones se organizaron formalmente como Iglesia Adventista del Séptimo Día para sostener mejor la misión, el ministerio y la cooperación entre iglesias.

Hasta hoy

Una familia extendida por el mundo

La predicación, las publicaciones, la educación, la salud y el servicio humanitario llevaron el mensaje adventista a numerosos pueblos, idiomas y culturas.

Personas al servicio de una causa

Pioneros de una obra compartida

José Bates, Jaime White y Elena G. de White estuvieron entre quienes ayudaron a articular la fe, organizar la Iglesia e impulsar una visión mundial de evangelización, publicaciones, educación y salud.

La historia adventista no pertenece solamente a sus pioneros. Continúa en cada comunidad que estudia la Biblia, anuncia a Cristo y sirve con esperanza.