
Nuestra identidad nace del estudio de la Biblia y se reconoce especialmente por la esperanza en el regreso de Jesús, el sábado bíblico y una misión integral de predicación, educación, salud y servicio.
El símbolo mundial resume visualmente esas convicciones y mantiene a Cristo y su Palabra en el centro.
El movimiento ascendente dirige la mirada hacia la resurrección, la ascensión de Cristo y la esperanza de su regreso.
Sus tres líneas evocan el mensaje de los tres ángeles de Apocalipsis 14 y la obra del Espíritu Santo.
Ocupa el centro porque el sacrificio y la victoria de Jesucristo son el corazón del evangelio.
Representa la Palabra de Dios como fundamento de nuestra fe, abierta para ser estudiada y vivida.
La estructura visual adventista usa siete columnas: seis para comunicar y una séptima distinta que recuerda la belleza y el descanso del sábado.
El contraste de la última columna invita a detenerse. Es una expresión visual de un ritmo de trabajo, descanso, adoración y esperanza.
La séptima columna se distingue como recordatorio del sábado.